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Les grandes baigneuses

Museo del Palacio de Bellas Artes

1908

Óleo sobre tela

Entre 1904 y 1907 se fraguó una nueva tendencia en el arte. Henri Matisse, Maurice de Vlaminck y André Derain propusieron un estilo en el que reclamaban la supremacía del color. La violencia visual de sus propuestas fue la sensación en la exposición del Salón de Otoño de 1905, en donde la crítica los nombró fauves, vocablo francés que significa “fieras”. El arte fauvista, con influencia del arte no académico y alejado de la representación natural, se caracterizó por el uso de una gama cromática viva, la delimitación de los objetos y cuerpos con contornos negros. El creador de este cuadro fue el pintor André Derain, quien a los 18 años ingresó a la Academia Carrière, donde conoció a Matisse y a Vlaminck. En una primera etapa la mayor parte de su trabajo mostró las características más puras del fauvismo: pinceladas irregulares, colores puros y una ausencia de perspectiva realista, pero a finales de la primera década del siglo XX, la influencia del artista Paul Cézanne lo hizo pintar con colores más sosegados y con composiciones más realistas, esto provocó un abandono del interés por el color a favor del protagonismo del dibujo y la forma. Esta nueva mirada a la obra de Cézanne se tradujo en una importante producción de pinturas sobre bañistas, temática que Cézanne había trabajado durante los últimos 30 años de su vida. Así, en 1908, Derain pintó a un grupo de mujeres desnudas distribuidas en una composición de media luna; los volúmenes de las figuras están marcados por una línea oscura que delimita los contornos y da la sensación de figuras macizas, casi escultóricas, los rostros son sustituidos por líneas básicas que recuerdan a las máscaras Fang. Las mujeres están representadas en tonalidades cálidas, en contraste con el paisaje en tonalidades frías como el verde o el azul. El paisaje de fondo está conformado por rocas y árboles con formas geometrizadas.
Información del autor
André Derain
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