Saturnino Herrán

1887 - 1918

Saturnino Herrán
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Saturnino Efrén de Jesús Herrán Guinchard nació en Aguascalientes el 9 de julio de 1887, hijo único del matrimonio de doña Josefa Guinchard y don José Herrán y Bolado. Estudió en el Instituto Científico y Literario de Aguascalientes a la par de Ramón López Velarde, Jesús Contreras, Pedro de Alba, Enrique Fernández Ledesma, Jesús Díaz de León y Alberto J. Pani. En 1903 falleció su padre, motivo por el cual Saturnino se traslada la Ciudad de México con su madre. Ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1904 y debido a sus grandes aptitudes fue canalizado al grupo de avanzados, clase del maestro catalán Antonio Fabrés; Julio Ruelas, Federico E. Mariscal, Jesús T. Acevedo, Mateo Herrera, José C. Tovar, Emiliano Valadéz y Germán Gedovius también fueron sus profesores; Alberto y Antonio Garduño, Roberto Montenegro, Armando García Núñez, Francisco de la Torre, Diego Rivera, Ángel Zárraga, Antonio Gómez, Benito Coria, Juan de Dios Arellano, Carlos Zaldívar y Francisco Romano Guillemín, sus compañeros. Su ímpetu creativo lo llevó a participar en la revista Savia Moderna en 1906, un año después el Museo Nacional le requirió para trabajar de dibujante en las excavaciones arqueológicas de Leopoldo Batres, así fue cómo reprodujo el mural del Templo de la agricultura, única imagen que pervive de él, pues el paso del tiempo devastó la piedra y arrancó los pigmentos; Manuel Gamio se sirvió de este dibujo para ilustrar su obra La población del valle de Teotihuacán, 1922. Comenzó a ejercer la docencia en 1909 en la ENBA, dictó la cátedra de dibujo tomado de yeso. Pintó Molino de vidrio en Texcoco y Vendedoras de ollas en 1909. Visitó la exposición del pabellón español en 1910, recinto que albergó óleos de Zuloaga, Sorolla, Romero de Torres y Camarasa, entre otros. Acudió al llamado del Dr. Atl y se dio cita en la Exposición de arte mexicano contemporáneo. Su tríptico, La leyenda de los volcanes lo hizo acreedor de una beca para viajar a Europa como sus demás compañeros, sin embargo, rechazó el reconocimiento y decidió quedarse en el país a lado de su madre. La ofrenda, lienzo que destacó por su composición estructural geométrica y su exquisita riqueza cromática se culminó en 1913. El 24 de abril de 1914 contrajo matrimonio con Rosario Arellano, musa que modeló para La dama del mantón y La tehuana. En ese mismo año comenzó el proyecto de Nuestros dioses para el Teatro Nacional. La antesala de los últimos años de su vida se vio colmada por una producción constante y una enfermedad gastrointestinal que diezmaba su salud profundamente. Saturnino Herrán Guinchard falleció el 8 de octubre de 1918 en un sanatorio de Santa María la Ribera a los 31 años. Se realizó un homenaje póstumo en la Casa de los azulejos el 24 de noviembre del mismo año.
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