1600
El Greco representó a san Jerónimo en una gruta, desnudo hasta la cintura y atento al crucifijo, mientras se golpea el pecho con un pedernal. Tiene el torso avejentado pero robusto.
A la izquierda cuelga su sombrero de cardenal. En la repisa hay libros y una pluma que simboliza la traducción que realizó de la Biblia al latín y su prestigio como uno de los cuatro principales doctores de la Iglesia. La calavera es símbolo de la vanidad mundana.
A finales del siglo XVI, la división entre católicos romanos y protestantes era ya un cisma permanente. Muchos protestantes rechazaban algunas tradiciones católicas, como la autoridad del Papa y su colegio de cardenales, el sacramento de la confesión y la lectura de la Biblia en latín.
Jerónimo colaboró estrechamente con varios Papas, practicó severas penitencias, por lo que se convirtió en uno de los santos esenciales de la Contrarreforma.
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El Greco
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