ca.1908
Óleo sobre cartón
Cuando Jonas Netter llegó a Francia con la intención de comprar arte, siendo él un asiduo fanático del impresionismo francés, se dio cuenta de que las obras de los pintores impresionistas ya eran muy cotizadas en el mercado.
Tras acudir a la Jefatura de Policía de París, en la oficina del prefecto Zamaron, vio una obra de Maurice Utrillo que lo cautivó. Así, Netter optó por comprar y financiar obras y artistas emergentes.
Utrillo fue un artista francés hijo de la también pintora Suzanne Valadon, cuya vida osciló entre la pintura y los excesos característicos de la bohemia parisina.
Utrillo pintaba lo que tenía delante de él: el barrio de Montmartre, cuna de los impresionistas y de la bohemia del siglo XIX.
En esta pieza el pintor reconstruyó una calle del barrio parisino donde logró simplificar el complejo paisaje urbano por medio de campos visuales que alternó con planos simétricos. El fondo se pierde en un ritmo de casas esquemáticas hacia una perspectiva armónica. La obra posee una paleta restringida en el uso de colores fríos y secos en la que encontramos tonos rojos, pardos y azules. El pintor solía trabajar con texturas compuestas de colores esmaltados, con una pincelada espesa y empastada. Su técnica varió del pincel a la espátula, en especial en su “periodo blanco” en el que mezclaba el blanco de zinc con yeso y cáscaras de huevo molidas.
Utrillo nos transporta a un París inmóvil, silencioso, despojado y casi vacío, con grandes edificios que se pierden en un marcado punto de fuga.
Información del autor
Maurice Utrillo
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