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La niña de los besos

Museo del Palacio de Bellas Artes

1959

Óleo sobre tela

La generación a la que perteneció Pedro Coronel fungió como puente entre los maestros de la Escuela Mexicana de Pintura, los grupos disidentes que coexistieron con éstos en los años de la posrevolución, así como de las generaciones posteriores de artistas que habrían de apostar por nuevos campos. De manera que la “ruptura” que ocurrió con la llegada de la abstracción, tampoco fue necesariamente un quiebre drástico con sus antecesores, sino un alejamiento basado en la toma de conciencia sobre la urgente renovación del arte bajo nuevos esquemas de creación, menos apegados a un programa oficial. Así, Pedro Coronel creó una obra visualmente rica, potenciada por el ojo del espectador al recomponer la imagen y reconocer en cada trazo una vivencia. Durante su estancia en Europa, estrechó amistad con Victor Brauner, un excéntrico artista rumano que formó parte del surrealismo y que promovió el estudio de las ciencias ocultas y de todas las corrientes de pensamiento que tomaban distancia de la razón como eje necesario para la creación de las obras de arte. En esta pieza, realizada con una paleta de colores muy vivos, volvemos a encontrarnos con algunos seres de caras aplanadas. Podemos reconocer todavía en ella elementos figurativos antropomorfos, es decir, figuras humanas en diferentes planos y con elementos geométricos, como la mujer en el centro del cuadro.
Información del autor
Pedro Coronel
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