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La niña de la morena

Museo del Palacio de Bellas Artes

1946

Óleo sobre tela

En el centenario del natalicio del artista, Pedro Coronel es puesto de nuevo en el ojo de la crítica y en la memoria colectiva como uno de los protagonistas de la escena cultural de México. Relacionado con la llamada Generación de La Ruptura, Coronel eludió de muchas maneras su filiación a un movimiento concreto, aunque esto no significó que fuera un creador solitario, pues compartió con sus contemporáneos ciertos intereses, entre éstos, la abstracción, una expresión artística que se desarrolló a lo largo de siglo XX. Pedro Coronel destaca por ser un pintor innovador, al llevar a quienes contemplan su arte a un mundo en transformación, con una pintura visualmente rica que se asocia y se disocia del resto de la pintura mexicana. Coronel, originario de Zacatecas, llegó a la Ciudad de México en 1939. Un año después, en 1940, ingresó como discípulo al Taller de Fundición y Talla Directa del Estado donde trabajaban como maestros Francisco Zúñiga y Juan Cruz. En 1942, dicha institución se convirtió en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, donde posteriormente Pedro Coronel fue profesor de escultura. Reconocido por su pintura abstracta, en su primera etapa pasó por un periodo figurativo, que es ejemplificado con este cuadro titulado La niña de la morena. En esta obra, Coronel presenta a una niña descalza de cuerpo completo, ataviada con un vestido rosa. Su figura es prominente, un poco tosca, lo que se evidencia en sus manos y pies, que acentúan un cuerpo escultórico y robusto. El fondo está distribuido en planos geométricos. En la sección inferior plasmó unas sandías y una guitarra. ejemplo de una compilación de componentes nacionales. En esta obra se aprecia la influencia de Manuel Rodríguez Lozano, Agustín Lazo y Carlos Orozco Romero, quienes fueron sus maestros.
Información del autor
Pedro Coronel
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