1934
Temple sobre papel
Tras el arribo de José Clemente Orozco a México, después de dos estancias en Estados Unidos, su primera comisión fue el mural de Katharsis en el Museo del Palacio de Bellas Artes. Dichas estancias le sumaron fama al pintor y admiradores de su obra como Waldo Frank, Sergei Eisenstein y Frank Loyd Wright, entre otros.
Orozco, a expensas de las discrepancias que tenía con otros pintores, se colocó como uno de “los tres grandes” del muralismo mexicano. En este periodo fue cuando la obra de Rivera, Orozco y Siqueiros cobró relevancia internacional y su producción pictórica viajó a países de todo el continente.
El artista emplea una composición basada en líneas diagonales, sobre las que distribuye tres cuerpos de los que no se distingue género ni identidad, trazados en tonos oscuros. La producción de Orozco durante su regreso a México se centró en la representación de cuerpos, muchos de ellos fungieron como estudios para sus murales en el Palacio de Bellas Artes y para la Universidad de Guanajuato.
La obra de Orozco, en ocasiones, se dedicaba a presentar procesos históricos que, lejos de la versión de los vencidos y vencedores, se centraban en los horrores y violencia que implicaban dichos cambios.
Información del autor
José Clemente Orozco
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