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Canto sumergido

Museo del Palacio de Bellas Artes

1960

Óleo sobre tela

En Pedro Coronel concurren muchas de las grandes personalidades de la escena artística. Su estrecha relación con Diego Rivera influyó definitivamente en su trayectoria. Aunque, Coronel apostó por desmarcarse de la influencia de Rivera, en los dos artistas se encuentran atributos similares, entre ellos la búsqueda constante de fuentes menos convencionales, así como el compromiso con una visión más universal del arte. Fue gracias a esta óptica que ambos integraron la producción artística de civilizaciones del México antiguo y que demostraron un genuino interés por la experimentación de las formas. En esta pieza, el artista nos presenta tres figuras centrales. Llama la atención la disposición de los colores que contrastan con los seres azules, así como los rostros con rasgos simplificados por medio de líneas y puntos. Los atuendos que portan estas figuras se asemejan a las armaduras de los guerreros águila, integrantes de la élite militar de los pueblos nahuas del centro de México. Junto con los guerreros jaguar, representaban a dos poderosos animales, símbolos del cosmos mexica: el cielo y el inframundo. En esta pieza se aprecia, como en otras del artista, una referencia a la iconografía de Xochicalco en el Estado de Morelos.
Información del autor
Pedro Coronel
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