José Guadalupe Posada

1852-1913

José Guadalupe Posada
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José Guadalupe Posada Aguilar nació en 1852. Desde los 19 años y hasta su muerte se desempeñó como impresor, grabador e ilustrador en imprentas, por lo que su vasta obra aún no ha sido medianamente inventariada, pero sabemos que consta de miles de hojas volantes, del trabajo que realizó en 70 periódicos, de las ilustraciones para los 110 libritos de la Biblioteca del Niño Mexicano (impresa en 1900 en Barcelona) y de otra docena de libros. Posada laboró en tres estados de la República Mexicana e hizo trabajos cuando menos en otros cinco. Su primer trabajo, de 1871, es en el periódico El Jicote, donde publica 11 caricaturas; el último es la Garbancera, en 1913, obra póstuma y también la más famosa. De Posada sólo conocemos dos fotografías, pero ningún autorretrato. De su vida personal tampoco se sabe gran cosa. En 1957 el historiador Alejandro Topete descubrió muchos datos personales y apenas hace unos años desentrañé otros, al descubrir el nombre y la temprana muerte de su único hijo, Juan Sabino. Son escasas las referencias sobre un artista que está presente en nuestra vida, pero que fue muy poco mencionado mientras estuvo vivo. En 1886 hay una mención a su trabajo en El Hijo del Ahuizote; en 1888, otra de Arturo Paz en el periódico Juventud Literaria, en el que profetiza que Posada será el “primer caricaturista, el primer dibujante que tendrá México”; y así otras líneas sueltas, como un anuncio en El Fandango, en 1892: “José Guadalupe Posada tiene el honor de ofrecer al público sus trabajos como grabador en metal, madera, toda clase de ilustraciones de libros y periódicos. Igualmente ofrece sus servicios como dibujante de litografía”. Acorde a fuentes de la época, no se tiene registro del trato directo entre el grabador y periodistas del contexto a pesar de estar en el reducido ambiente editorial. Como es el caso del famoso editor Ireneo Paz (abuelo del escritor Octavio Paz)– o en publicaciones donde colaboraban escritores de renombre. Y no es que no hubiera interés de los intelectuales por la caricatura, pero a Posada nadie lo menciona. En enero de 1900, tres periódicos, El Chisme, El Diario del Hogar y El Popular, le dan el pésame por la muerte de su hijo Juan Sabino; o cuando se anuncia que gana cien pesos en la Lotería, en 1908. Pero el día de su fallecimiento, 20 de enero de 1913, pasa desapercibido para todos.
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