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El pintor francés Gustave Moreau (1826 - 1898), formado en el Romanticismo, desarrolló un estilo personal con el que se anticipó al simbolismo francés de finales del siglo XIX. Estudió en la École des Beaux-Arts y expuso por primera vez en el Salon de 1851. Sus primeras obras, ligadas al romanticismo de Delacroix y Chassériau, tuvieron buenas críticas, aunque Moreau no se sentía plenamente satisfecho con ellas.
Entre 1857 y 1859 tuvo la oportunidad de realizar viajes por Italia, donde pudo observar y copiar obras del Renacimiento, que influyeron de manera determinante en su obra. Tras su regreso a París trabajó en Edipo y la esfinge, con la que obtuvo una medalla en el Salon de 1864. La adquisición de esta obra por parte del príncipe Napoléon-Jérôme Bonaparte contribuyó al reconocimiento público de su trabajo. Desde entonces predominaron en su producción los temas mitológicos y las escenas religiosas, siempre interpretados de un modo personal. A finales de la década de 1860, Moreau reelaboró su estilo, tendiendo a un barroco relacionado especialmente con Rembrandt.