1955
Óleo y nácar incrustado/masonite
Ésta es una de las piezas más emblemáticas de Remedios Varo. Su técnica combina los métodos usados por los surrealistas, como la decalcomanía, con una extraordinaria pericia para el dibujo y su obsesión por el detalle. La incrustación de un fragmento de concha nácar define el rostro del personaje que toca la flauta, mientras las notas musicales levantan las piedras con las que se edifica una torre.
La escena evoca, desde luego, la leyenda de El flautista de Hamelin, recogida por los Hermanos Grimm y publicada en 1816, pero su contenido también deja ver otros intereses de la autora. En su archivo se ha encontrado la explicación de esta pieza:
“El flautista construye esta torre octagonal levantando las piedras con el poder e impulso del sonido de su flauta, las piedras son fósiles. La torre es octagonal para simbolizar (algo vagamente, debo decir) la teoría de las octavas. (Teoría muy importante en ciertas enseñanzas esotéricas.) La mitad de la torre es como transparente y sólo dibujada porque está imaginada por el que la va construyendo."
La teoría de las octavas proviene de las enseñanzas del místico George Gurdjieff, cuyo pensamiento halló eco entre los surrealistas que vivieron en México. Plantea que, a partir del estudio de la música, las frecuencias e intervalos que componen una octava, es posible estudiar el universo y sus leyes.
Información del autor
Remedios Varo
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