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Esta exposición busca describir los lazos comerciales y culturales que unieron, a través del océano Pacífico, a Europa e Hispanoamérica con el con el continente asiático durante la época virreinal. Antes de la llegada de embarcaciones europeas, el Pacífico era surcado principalmente por flotas chinas que dominaban los mares del Asia sudoriental y el golfo de Bengala.
Cuando, a comienzos del siglo XVI, exploradores y aventureros portugueses se establecieron al suroeste de la India, el comercio por los mares de esa región recibió gran impulso. Por su parte, los navegantes españoles que habían transitado el Pacífico durante varios años hacia las islas Filipinas, descifraron el retorno de Manila a la Nueva España (México) en 1565. Este descubrimiento del Tornaviaje representó una hazaña naviera y cultural que vinculó las civilizaciones del Pacífico oriental y del Nuevo mundo, y convirtió a España en una potencia que dominó territorios en diversos continentes.
El Tornaviaje, a su vez, hizo del suelo mexicano un puente entre varios mundos. A las culturas indígenas y europeas se sumarían las asiáticas, lo que dio lugar a múltiples identidades barrocas, cuya riqueza se manifiesta aún en objetos emblemáticos como textiles, cerámicas, marfiles, pinturas, esculturas y retablos.