1911
Óleo sobre tela
En la biografía dictada por Diego Rivera, Loló de la Torriente cuenta: “En Cataluña trabajó de nuevo con todo rigor [...]. Puso en su paleta siete colores, los más aproximados a la gama espectral: amarillo cadmio claro, cadmio anaranjado, rojo de cadmio, laca de garanza, azul cobalto, índigo ultramar, verde esmeralda oscuro. Con el blanco sólo había de mezclar los colores vecinos, sin opuestos, en una gama de oscuro y claro. Las mezclas debían ser mezclas ópticas. Tenía siete juegos de pinceles para trabajar con pureza los siete tonos. En suma, entraba con furor a la concepción y práctica del neoimpresionismo del gran Seurat, aquella que público y crítica llamaron puntillismo, principio fundamental de toda pintura que realmente lo sea, así se trate de mosaicos, de piedra o de vidrio en Grecia y Roma, o mosaico de pluma de pájaros en Anáhuac.”
Información del autor
Diego Rivera
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